Statement

A través de la pintura, encontré desde pequeña el medio para expresarme.

Casi a modo de diario, voy plasmando en mis obras lo que va sucediendo en mi vida.

En mis obras a menudo aparecen elementos de la casa en la que crecí con mis cinco hermanas; azulejos, plantas, platos de cerámica, mimbres y madera. Reflexiono a cerca del recuerdo, de cómo nuestra identidad se forma a través de la memoria y de las costumbres. También hay un gran sentido de pertenencia; de pertenencia a la gente que quiero, a mis amigos, a mi familia; de pertenencia a mi casa y a mi ciudad, a sus tradiciones, a todas aquellas cosas que siento mías y como parte de mi ser.

En mi última exposición «LA CASA» hablo de los vínculos dentro de una familia numerosa, muestro una ventana mi intimidad. No busco contar una historia lineal, ni una anécdota concreta, busco conectar con mi parte más vulnerable; las relaciones familiares.

Hablo, a través de una serie de retratos a mis hermanas; sobre la acción de sostener, sobre cómo dentro de una familia con tantos miembros, no siempre eres de apoyo para las mismas personas, ni ellas lo son para ti; es cambiante, fluido y confuso.

A menudo, al pensar en mi familia, pienso en ella como un todo con la casa, como si no se pudiera separar una cosa de la otra, y este «todo», como parte de mi.

En «Lo que el viento se llevó», le dice el personaje de Ashley a Escarlata O´Hara:  “Hay algo que amas más que a mi, y aunque no lo sepas, es la tierra roja de Tara”. Y eso es lo que siento yo al pensar en los recuerdos, en mi casa y en mi familia. Con ese todo; con lo fluido, con lo cambiante y con lo difícil; con todo. Y de eso hablo mi pintura.

Maravillas